domingo, 16 de junio de 2019

ORGANIZACIÓN DE AMBIENTES DE APRENDIZAJE
Cuando hablamos de ambientes de aprendizaje dentro de un espacio educativo, es necesario tener en cuenta una serie de elementos a la hora de su diseño, pues estos resultan indispensables si buscamos resultados positivos en aprendizaje.
Uno de los elementos que debemos estudiar antes de comenzar con el diseño, es la instalación arquitectónica, de ella derivaremos dos elementos principales: la instalación arquitectónica y el ambiente dispuesto. En ellos podremos encontrar las limitantes o contribuciones al aprendizaje de los niños.


La instalación arquitectónica es el espacio donde se desarrollará nuestro ambiente de aprendizaje, es decir, la infraestructura de la institución, así como más específicamente, el aula de clase donde se trabajará. El tipo de espacio, así como si diseño, pueden ya dar aportes generales sobre las conductas, actividades, niveles de funcionamiento de los estudiantes, propósitos docentes y estilos asociados. En cuanto a este punto, su diseño debe contar con espacios capaces de albergar a los grupos creados.
El ambiente dispuesto es otro de los rasgos en los que se debe trabajar para la creación de ambientes. Esto tiene que ver con el diseño y aspecto que le daremos a los espacios mencionados anteriormente. Para fomentar el aprendizaje, los profesores deben desarrollar el entorno generalizado en beneficio de propósitos y grupos específicos, es decir, tomando en cuenta las características generales de los alumnos.

Siguiendo con los aspectos a tomar en cuenta, nos encontramos con la disposición del ambiente, que no es más que el diseño de un espacio favorable, que permita al alumno y los niños, estos pueden ser empleados para establecer disposiciones ambientales que armonicen con los propósitos y estilos del programa.
El entorno en el que se desarrolla el aprendizaje puede ser utilizado como instrumento para el logro del mismo. Los materiales con los que se dispone en la institución puedes der de gran ayuda para el diseño del entorno.
Los profesores deben de estar íntimamente ligados con el ambiente y reconocer en él un medio de enseñanza, y no in medio que se encuentre en segundo término, sino como el principal medio, ya que desde pequeños adquirimos conocimiento de lo que percibimos a nuestro alrededor y encontramos significado a ese aprendizaje al verlo involucrado en nuestra vida cotidiana.
Por lo anterior es que el ambiente no puede ser dejado de lado en el diseño, es por de ahí donde deriva su nombre “ambientes de aprendizaje”. Un buen diseño de este, se logra cuando se pone sobre la mesa todos los aspectos encontrados en el contexto y realizamos una discriminación con los que no aporten en el logro de los propósitos.
                                      
De lo anterior nace la idea de un constante cambio en el ambiente. No hacemos referencia al hecho de deshacernos de todo aquello que no resulte útil en determinado momento, sino más bien, a resaltar aquellos elementos que puedan aportar. Para lograrlo podemos utilizar referencias escritas que ayuden al alumno a identificar la función de los materiales disponibles. Brindar estas pequeñas referencias harán que el niño comprenda que aportes puede obtener de los diversos materiales, caso contrario, el individuo manipularía los objetos, pero no garantizaría el aprendizaje deseado, pues el uso que le dé no llevará la intencionalidad adecuada.
Así pues, si disponemos de materiales con señalizaciones específicas y organizado por igual en diversas categorías, los tiempos que el profesor invierte en la dotación de materiales, supervisiones rutinarias y control de la conducta del niño, se verán reducidas al mínimo.
Esta práctica de organización, no solo ayudará al niño en el aprendizaje y ahorrará tiempo al maestro, sino que además desarrollarán en el niño confianza en sí mismos y autogestión en sus tareas cotidianas.

Un ambiente de aprendizaje bien diseñado requiere tiempo de trabajo, lo que muchas veces lleva al profesor a no diseñarlo, puesto que el tiempo que invierte en su clase es mucho y termina por no sobrarle espacio para dedicarse al diseño. Pero un ambiente bien estructurado logrará que el profesor, al ponerlo en práctica ahorre tiempo considerable que le resultará de gran ayuda a la hora de cumplir con sus tareas.
Son 4 las tareas básicas que tiene el profesor en la disposición del entorno del aprendizaje: organización espacial, dotación para el aprendizaje, disposición de los materiales y organización para los propósitos especiales.
La organización espacial, ayuda al movimiento y las conductas físicas de los niños en el entorno. Una buena organización facilita los movimientos y respalda la actividad física en beneficio del aprendizaje.
                                                  
La dotación del aprendizaje Influye en el contenido y la forma de las actividades de aprendizaje. Como resultado los niños pueden desarrollar su conocimiento y destreza. Este punto se lleva a cabo mediante la elección, elaboración y reunión de materiales que respalden el aprendizaje.
Disposición de materiales es causa de diferentes acontecimientos, relacionados con la gestión, conducta, amplitud y profundidad del aprendizaje. El profesor debe tener una cuidadosa organización y exhibición de los elementos de aprendizaje, así como de su fácil acceso.
En cuanto a la organización de propósitos especiales, podremos decir que es la tarea que emplea todo el conocimiento en cuanto a disposiciones acontecimientos en clase. El profesor elige aquellos arreglos que tienen mayor probabilidad de atender a los individuos en los propósitos especiales. Se deberá poner en claro los resultados deseados en el aprendizaje.
Resulta entonces fundamental llevar a la práctica estas estrategias y revisar cada detalle, si bien, es una actividad de organización y diseño del aula que consume bastante tiempo en el profesor, también es una ventana a una mejor en el aprendizaje de los alumnos y por qué no decirlo, en el ahorro de tiempo del profesor.


El ambiente de aprendizaje debe ser diseñado observando cada detalle, seleccionando aquellos que resulten mayormente benéficos, indicando el propósito de cada uno de ellos, organizando el aula o espacio lo más específicamente posible. Debe entonces cuidarse cada elemento que compone nuestro ambiente, pues hacerlo resultará de gran importancia y se verá reflejado en el aprendizaje de los alumnos.
El profesor, a su vez, podrá percibir un ambiente más agradable en el desarrollo de sus clases, así como una baja considerable en el tiempo que consumía anteriormente para sus actividades. Con ello le permitirá realizar más actividades relacionadas con el aprendizaje o de carácter administrativo que sin el diseño del ambiente le resultarían más complicadas realizar.

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